Sobre alimentos prohibidos

Por qué no prohibir alimentos en la dieta normal

El círculo vicioso de pensamientos y exigencias de una dieta con restricciones alimentarias produce malestar, culpa, estrés y ansiedad, factores precursores de la obesidad, la bulimia y diversos trastornos de la conducta alimentaria.

Al hablar de dieta para bajar de peso, como un proceso estricto, restringido, de pautas impuestas desde el exterior, es habitual encontrar listas de alimentos prohibidos, poco recomendables o de consumo limitado. Para cumplir con la restricción dietética exigida es necesario pensar en esos productos con la finalidad de evitar comerlos. Esos pensamientos traen al primer plano de nuestra atención los alimentos que están prohibidos, pasando a ser un estímulo para su ingesta y haciendo necesario un esfuerzo psicoemocional añadido para no comerlos. La sobrecarga de atención en este sentido activa procesos fisiológicos de estrés y ansiedad que son factores ampliamente documentados como de riesgo para la obesidad, la bulimia, atracones o síndrome del comedor nocturno.

La opción del enfoque psiconutricional, con planes personales e individuales, es una dieta basada en la autogestión y el conocimiento: comer consciente. El objetivo que se trabaja en consulta, en cuanto a la regulación, es adquirir herramientas que permitan escoger la cantidad y calidad de los alimentos que se ingieren, apreciar los tipos de hambre e identificar la sensación de saciedad, como refuerzo de control interno. En consulta también se tratan otros factores psicosociales igualmente importantes para una relación saludable con la alimentación como la imagen personal, la autoestima y sistema de creencias.

Como excepciones a la no prohibición de alimentos se encuntran las intolerancias alimentarias, alergias y patologías concretas. En psiconutrición, al realizar una abordaje conjunto psicológico y nutricional, se elaboran planes con alternativas para evitar los procesos emocionales perjudiciales ligados a las restricciones.