Hiperpermeabilidad intestinal: cuando la barrera digestiva se rompe

12 de enero de 2026

por Esperanza Gómez

La mucosa intestinal está formada por una capa de células epiteliales que actúa como una barrera semipermeable entre el interior del cuerpo y el exterior. Esta barrera no solo impide el paso de sustancias nocivas, sino que también permite la absorción de nutrientes y electrolitos esenciales para nuestro bienestar.

Cuando esta función se altera, hablamos de hiperpermeabilidad intestinal, también conocida como “intestino permeable”. Una condición cada vez más frecuente en el contexto de los estilos de vida modernos, y que puede ser el origen silencioso de múltiples síntomas digestivos y sistémicos.

¿Qué es la función barrera intestinal?

El intestino está diseñado para dejar pasar solo lo que beneficia al organismo y bloquear el paso de antígenos, toxinas, bacterias o proteínas mal digeridas. Para ello, las células intestinales están unidas mediante uniones estrechas, que regulan este paso selectivo.

Cuando estas uniones se debilitan, se abren espacios entre las células intestinales (enterocitos), permitiendo el paso de compuestos que deberían eliminarse, no absorberse.

¿Qué factores dañan esta barrera?

Entre los principales desencadenantes de la hiperpermeabilidad intestinal encontramos:

  • Consumo habitual de trigo moderno, gluten y caseína (proteína de la leche)
  • Lectinas presentes en algunos alimentos proinflamatorios
  • Estrés crónico (altamente relacionado con el intestino a través del eje intestino-cerebro)
  • Disbiosis o desequilibrio en la microbiota intestinal
  • Aditivos alimentarios y fármacos de uso frecuente

¿Qué ocurre cuando el intestino es permeable?

Cuando esta barrera falla, entran al organismo fragmentos de alimentos mal digeridos, bacterias, endotoxinas y sustancias tóxicas, que normalmente se excretarían. Esto activa una respuesta del sistema inmune, generando una inflamación crónica de bajo grado.

Este tipo de inflamación se asocia con:

  • Alergias e intolerancias alimentarias
  • Dolor articular y muscular sin causa aparente
  • Problemas digestivos funcionales
  • Trastornos de la piel
  • Fatiga persistente
  • Desarrollo de enfermedades autoinmunes (en personas predispuestas y con otros factores presentes)

¿Por qué es importante para tu salud global?

El GALT (tejido linfoide asociado al intestino) representa el 80% de nuestras defensas inmunológicas. Este tejido no está aislado: se comunica con la piel, los pulmones, el sistema urinogenital, las glándulas mucosas y otras zonas vulnerables del cuerpo. Por eso, una alteración en la mucosa intestinal puede generar síntomas en cualquier parte del organismo, no solo en el aparato digestivo.

Desde la psiconutrición y el enfoque integrativo, abordar la hiperpermeabilidad intestinal requiere trabajar tanto la alimentación como los factores emocionales y de estilo de vida que influyen en el estado del intestino y su relación con el resto del cuerpo.

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